viernes, 21 de enero de 2011

UNA COLOMBIA CON FUTURO, PERO MUY BICHE CON EL GOL

Tan solo un punto es el producto de esta nueva generación tricolor en el “Juventud de América” que se disputa en Perú (el empate a un gol frente a Ecuador), esto se debe a que el ataque fulminante que tanto venía cultivando el profesor Lara se ha venido desmoronando. Colombia sufre la ausencia de un goleador nato, la sola gambeta de jugadores como la “culebrita” Castillo o de su gran amigo “Manga” no hacen goles.

Antes de la batalla ante los ecuatorianos, “papá” Lara analizando muy bien la buena talla y condiciones físicas de su rival, le propuso a sus muchachos evitar el cuerpo a cuerpo, porque sabía que Colombia se iba a ver perjudicado, y propuso el famoso “juguemos al toque”, el transporte y tenencia de pelota, pero los jugadores creyeron que era un entrenamiento y se dedicaron a jugar al bobito, con uno que otro remate al arco.

El segundo partido, ante los de Ney Franco (DT de Brasil), el equipo cambió en su actitud de juego y empleó desde el primer minuto una presión constante en campo del rival, pero cometieron el error de ponerse a esperar el taxi para retroceder, y se olvidaron de la velocidad de Neymar , Diego Mauricio y Lucas y se los comieron vivos jugando al contragolpe (3-1).

En la mitad del campo Colombia fue superior, pero no de forma aventajada. La habilidad de Calle por izquierda, la constante salida de Arias por el carril derecho, el aporte del ágil Mendoza, quien cuando ingresó le inyectó una buena conexión ofensiva al equipo poniendo a jugar más en el área a la Pareja Manga-Castillo, y la buena pegada de Edwin Cardona, fueron los aspectos positivos de esta camada de polluelos. Pero a esta camada le falta el pollo que pique debajo del arco y ese es Luis Fernando Muriel, el jugador por el que tanto peleó Lara que le prestaran para este sudamericano. El técnico vallecaucano ya era conocedor que su equipo “no tiene punch”.

Esperemos que para el Mundial Sub 20, del cual somos anfitriones este año, tengamos a nuestros delanteros con los guayos finos y con el olfato de gol de un felino como “el tigre Falcao”. Que ojalá James Rodríguez muestre lo que sabe con el balón y que en la mente de nuestros deportistas viva siempre la palabra ganar, porque esa es la clave de nuestros vecinos de Brasil, Argentina y Uruguay, hoy en día potencias en fútbol y más fieles embajadores de América.